Colección familia Rodríguez de la Lastra.
La farmacia acaba de cumplir 75 años. Yo entré a trabajar en 1970 y mi hermana en 1973, pero empezamos más jóvenes como aprendices porque mi madre era la limpiadora. Toda una vida trabajando allí, por eso la gente del barrio nos llama “las niñas de la farmacia” y algunos piensan que es nuestra. Don Ramón y su familia se han portado muy bien con nosotras en todos los aspectos. Nos consideramos familia. Las farmacias de barrio son como confesionarios, conoces los secretos del vecindario, pero de ahí no puede salir nada. Pregunta a cualquiera del barrio y te dirá lo discretas que nosotras hemos sido siempre. Yo soy la del pelo largo.




