Colección de Josefa Gómez Mateos.

Los de Edlitam nos sacaron a las muchachas del barrio la fe de bautismo. ¡Es que éramos unas niñas cuando entramos a trabajar en la costura! Ahí estábamos en las máquinas, con los babis y el número puesto. Mi sueldo era de 25 pesetas, que le daba el sobre a mi madre, que le hacía falta para comer y vestirnos. Para ahorrar, nos íbamos andando al taller y ese era el dinero que me quedaba para mí. Que con ese dinero me acuerdo yo que me compré un traje de flamenca que estaba encaprichada con él. Bueno, me compré la tela, que el traje me lo tuvo que hacer mi madre. Soy la que está en el medio de la foto, la que tiene un lazo en la cabeza.