Colección de Manuela Iglesia Oropesa.

La frutería la montaron mis suegros, que vinieron desde el mercado de la Encarnación hace 53 años ya. Para mí Bellavista más que un barrio es como un pueblo, o como una familia porque yo a muchos clientes los considero familia. El trato al público es muy gratificante. Hemos compartido tanto momentos buenos como malos, míos y de mis clientes, eso para mi tiene mucho valor. Es que yo he conocido niños que venían con sus madres en el carrito y hoy son clientes nuestros. Ese trato de cercanía que se tiene con la clientela no lo tienes tú en una gran superficie. Para mi el barrio es una gran familia.