Colección de María Valiente Arenilla.
En 1969 abrieron en el barrio el colegio Lora Tamayo. Me enteré que estaban buscando cocineras, me acerqué y me cogieron. Guisábamos de todo: potajes, pucheros, arroz, patatas, de todas las comidas. La pena es que luego quitaron el comedor y trajeron un catering. Yo trabajé en el catering, pero no era lo mismo. Venía menos cantidad y no se podía repetir porque venían las raciones justas. Yo todavía voy por la calle y me paran personas mayores y me dicen: “anda que no me acuerdo yo de tus macarrones y tus lentejas”. Todavía hay quien me para para decírmelo.




