Colección de Consuelo Morales Boza.
La de Manolo era la única sastrería que había en Bellavista. Estaba en la calle Borja y luego en Almirante Argandoña. Yo era la oficiala mayor. Aprendí a coser con Paquita, sastra del cuartel de caballería. Al poco tiempo me dijo que yo ya había aprendido todo lo que ella sabía y me llevó al taller de Manolo con 15 años. Cuando nos vió el sastre dijo: “Mira, yo aquí tengo ya a 16 muchachas. ¿Dónde meto a Consuelito?”. Paquita dijo que no pasaba nada, y cuando íbamos por la mitad de la calle Manolo dijo: “que venga la niña mañana, va a ganar dos pesetas”. Era un miércoles y cuando vio que yo trabajaba bien llegó el sábado y dijo: “A partir de hoy ganas 5 pesetas». El hombre nos trataba muy bien. Soy la de la rebeca oscura.




