Colección de Ángeles García Aguilar.
Ese colegio lo acababan de abrir las monjas en el barrio, pero eso a mí ya me cogió muy mayor. Allí aprendí taquigrafía y también corte y confección. Lo que pasa es que mi padre se puso enfermo y a mi madre le hacía falta yo en la casa para ayudar. La madre superiora del colegio llamó a mi madre para decirle que no me quitara, que yo valía para estudiar. Pero nada, poco después de esa foto dejé el colegio. Pero yo, aunque no tenga carrera, no he dejado nunca de estudiar. Me encanta la geografía, consultar los atlas, conocer las naciones del mundo. Aunque la carrera que tengo es nada más que la de ama de casa, fíjate tú qué triste, pero así eran las cosas para las niñas en aquellos tiempos.




