Colección de Consuelo Morales Boza.

Esto es cerca de la puerta de Bascón, el fotógrafo. Somos el grupo de costureras que íbamos a la sastrería en la calle Borja. No estaban arregladas las calles todavía. Esto era como un cortijo: una casa aquí y la otra en la gran puñeta. Nosotras dábamos muchas puntás y nos reíamos mucho. La puerta de la sastrería de Manolo estaba todas las tardes llena de muchachos rondando. Los domingos salíamos a pasear desde la parada de autobús hasta la venta de Antequera. De ahí para atrás y otra vez de vuelta. Se nos acercaban muchos pretendientes. Si no te gustaban te metías en medio del grupo y ya estaba. Así conocí a mi marido Santiago, paseando en la carretera. Yo tenía 15 años y el 17. Fíjate que vivía en mi calle y aún no lo conocía.