Colección de Paqui Gutiérrez Ruiz.
Mi madre trabajaba como un hombre. Ahí la tienes en la frutería que le montó mi abuelo en el polvero. Estuvo un mes en el colegio y ya la sacaron para trabajar. Un día vi una foto suya y le dije: “Mami, qué rubia estás aquí” y me dijo: “¿Rubia? Lo que tenía era el pelo achicharrado de apagar la cal del polvero”. Cuando se casó montó una mercería. En la entradita de la casa empezó a vender a los vecinos y a los cuatro años ya puso su tienda en la calle Gaspar Calderas. Ha sido una mujer que no ha parado. Cuando alguna asociación hacía una fiesta la llamaban y allí iba ella con su paellera a hacer su paellita.




