Colección de Luisa Menor García.

Era costumbre que, en invierno, después de comer salieramos las vecinas a coser al sol. En el verano salíamos por la noche al fresco y en el invierno por la tarde a tomar el sol. Había mucha vida en la calle. Es que, por ejemplo, mi casa era casi una choza, por decirlo de alguna manera. Nos juntábamos y una cosía los calcetines, la otra hacía punto. Mi hermana estaba bordando su ajuar porque ya andaba de novia. Por ahí no pasaban coches ni nada y se estaba muy a gusto. Era un llano grande que había donde ahora han hecho un bloque de pisos. Al fondo se ven unas calesitas para niños, la dueña también está en la foto. Yo soy la del pañuelo en la cabeza.