Colección de María Alejandra Prieto Rodríguez.

En esa casa vivía una familia que tenía como un colegio. Le llamábamos el colegio de las amigas. Era un colegio de verano, para tenernos recogidas y que no estuviéramos por ahí asustando perros, que a mi me gustaba mucho estar en la calle y todavía me gusta. Algo aprendíamos en esa escuela porque Angelita había estudiado un poco, pero maestra no era. Hacíamos sumas, restas, nos enseñaba los ríos, un poquito de educación y entretenimiento al mismo tiempo. Yo soy la chiquitita que está en medio de la foto con las manitas cogidas y la permanente esa horrorosa, que por lo visto se llevaba ese año.